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martes, 31 de octubre de 2017

Clases de autoestima

Hoy quiero hablaros un poquito más de la autoestima, ya que todos sabemos lo que es y, además, os he hablado de ella en otras ocasiones, pero hoy, quiero nombraros los tipos de autoestima que podemos conseguir, en este caso, en nuestros hijos, pues no olvidemos que es algo que se forja en nuestra personalidad desde pequeños y que es uno de los aspectos más importantes de ésta. 

Como ya sabemos, la autoestima se basa en conseguir nuestra identidad, es la forma de vernos que tenemos respecto a nosotros mismos y respecto a la sociedad. Se basa en nuestros pensamientos y experiencias y, como decíamos, determina aspectos importantes de nuestra personalidad. 



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Respecto a las clases de autoestima, destacamos tres tipos:
- Autoestima baja: Según Campos y Muñoz, aquellas personas que tienen la autoestima baja son indecisos y tienen miedo a equivocarse, además piensan de ellos mismos que no lo van a conseguir, que no cuentan con los valores y/o capacidades suficientes y se dan por vencidas rápidamente. 
- Autoestima alta (normal): No ocurre lo mismo con las personas que cuentan con una autoestima alta, pues éstas se aceptan y valoran tal y como son. Saben que pueden llegar a los objetivos, saben que se puede soñar, pero tienen los pies en el suelo. No les asusta equivocarse, y expresan su opinión.
- Autoestima inflada: Tomando como referencia a Freud, este tipo de personas podemos idenficarlas por unas características concretas, como pueden ser:
                                    > Piensan que no hay nadie mejor que ellos y que pueden hacerlo todo.
                                             > Creen que siempre tienen la razón
                                             > Tienen demasiada seguridad en sí mismos
                                             > Nadie es más que ellos
                                             > Quieren tener lo mejor, (bienes materiales sobre todo)

Ahora bien, ¿cómo se ha ido formando estos tipos de autoestima en las personas?

- Las personas que tienen una autoestima alta, han sido tratados con amor y respeto, han sido enseñados a respetar a los demás, han aprendido de sus capacidades y se les ha ayudado a luchar por las cosas; se les ha ayudado a ser independientes y se les ha tratado con normalidad por ejemplo, en el área de la salud. 

- Las personas con una autoestima baja han recibido constantes refuerzos negativos, han tenido inconsistencia en las normas de conducta, padres sobreprotectores, abusos, pérdidas importantes, han vivido situaciones de estrés...

- Por último, la autoestima inflada se ha llegado a instaurar en personas que han recibido un trato de amor enfermizo, sin normas conductuales, se le ha complacido en todo, se les ha hecho creer que pueden hacerlo todo y mejor que nadie, aunque para conseguirlo tengan que hacerlo a través de otros, se le ha hecho saber que es el mejor en todos los aspectos, (que es el/la más guapa, el/la más inteligente...), etc.

Como veis, la autoestima, que tenemos casi siempre como algo que está ahí en nuestra personalidad, simplemente, tiene mucha más importancia de lo que creemos. Determina la forma de ser de las personas y la forma que tenemos de enfrentarnos al mundo y a la sociedad.
Así que os recomiendo que, a vuestros hijos, le inculquéis los valores afinados a la autoestima alta, que es la que consideramos normal, para que así tengan un desarrollo de la personalidad pleno y se conviertan en personas felices y valorados por ellos mismos, ¡como mínimo!

¡Feliz tarde!

domingo, 26 de octubre de 2014

Tipos de atención y actividades para trabajarlas

En una de las primeras entradas al blog, os hablaba de cómo mejorar la atención de los pequeños de la casa, aunque todos podemos reforzarla siempre, que por lo menos a mí, me viene genial! ;)
Lo que no os comenté fueron los tipos de atención que había, ni las actividades que podéis realizar en casa o en acciones cotidianas de vuestro día a día con vuestro niño/a.
A continuación os explicaré los tipos de atención que hay y las actividades que podéis realizar y cómo funcionan, y cuáles son algunas de las que uso yo cuando hago algún seguimiento. 
Principalmente hay tres tipos de atención:

- Atención selectiva, que la definimos como aquella que nos permite centrarnos en una parte de la información que recibimos, dejando de lado la restante. (Por ejemplo cuando estamos en el supermercado y vamos atendiendo a la lista de la compra, dejando de lado el resto de productos y ofertas que se nos presentan en el camino). 
En este tipo de atención entra en acción la capacidad de inhibición, que es aquella que evita que nuestro organismo se bloquee por respuestas que pueden ser incompatibles. 

- Atención sostenida: se refiere a mantener la atención durante un periodo de tiempo relativamente largo. Si una actividad resulta monótona y un nivel de activación fisiológica baja, nuestra atención disminuye, a la par que la concentración, (de ahí la importancia de hacer descansos en las horas de estudio, para recuperar la atención ya consumida y recuperar motivación y concentración).


                   Es en este tipo de atención donde hablamos de los lapsus, que a todos nos ha pasado alguna vez seguro. Un lapsus tiene lugar cuando tenemos la intención de decir algo pero no nos acordamos de lo que queríamos decir o contar; es el típico...- ¿Qué te iba a decir yo? ;)


- Atención dividida: cuando el organismo da respuesta a las múltiples exigencias del ambiente (por ejemplo cuando estamos conduciendo, tenemos que estar atentos a la vez a la velocidad, a los semáforos, la policía…)


 Como podéis ver, esos son los tipos de atención y con los que nos podemos sentir identificados fácilmente. De acuerdo a eso, os hablaba de las actividades que podemos realizar para mejorar o reforzar cada una de ellas. Por ejemplo, los puzzles ayudan a la atención selectiva y sostenida, además de trabajar con la asociación e integración visual. 


> Coged un folleto de publicidad de un supermercado, y jugad con vuestro hijo a encontrar objetos determinados que estén presentes en él. De este modo se trabaja la atención selectiva y se refuerza vuestro vínculo con él, pues si realizáis actividades con vuestro hijo siempre se va a sentir motivado y mejoraréis su autoestima, aunque sea con cosas simples como ésta. 

> El juego del veo- veo, al que seguramente habéis jugado con ellos, es otra actividad completa, pues trabaja los tres tipos de atención que hemos explicado antes. 

> Podéis ver una película con ellos, sin interrupciones, para después poder comentar nombres de los personajes, qué hacían, por qué creen que actúan así... Es otra forma de reforzar en este caso, la atención sostenida. 

> ¡El juego del dominó! Es una actividad que no aprovechamos como podríamos. Este tipo de actividad refuerza la atención selectiva.

> Seguramente dibujar es una de las cosas que más le gusten a los peques. Aprovechad esto. Enseñadle un dibujo simple, fácil de repetir, enseñárselo durante unos diez segundos y luego retiradlo para que intente hacerlo igual. Así estaremos trabajando la atención selectiva y sostenida

http://escaparatesdemoda.com/

> Cuando vayáis por la calle, paraos unos instantes a ver un escaparate, comentad las cosas que veis en él. Cuando pase un tiempo volvemos a preguntarle acerca del escaparate, que había, cómo era... así trabajáis los tres tipos de atención. Podéis hacerlo en un parque mirando las cosas, con una matrícula de un coche...


Si os dais cuenta, son cosas del día a día que no requieren un esfuerzo realizar y que ayudan siendo tan simples. Hay miles y miles de actividades que podéis realizar tanto si sois padres como si sois profesores, cuantos más recursos tengáis, más cosas podéis hacer, ¡ya habéis visto con estas actividades tan sencillas todo lo que se puede conseguir!


¡Ánimo y a trabajar!